Luna Negra

  

 

Con este espectáculo, el grupo de Teatro Conde Gatón vuelve a aproximarse nuevamente a la figura de Federico García Lorca, con la misma fascinación hacia el misterio de su personalidad puesta de manifiesto en espectáculos como Ainadamar (1986), Así que pasen cien años (estrenada al cumplirse el centenario del nacimiento del poeta) o la puesta en escena de Amor de don Perlimplín y Belisa en su jardín.

 

LUNA NEGRA no pretende ser una biografía más de Federico García Lorca. En todo caso, se trata de componer un retrato expresionista de la muerte, realizado con las rotundas pinceladas que el mismo escritor fue dejando en su obra; junto con los testimonios de quienes le acompañaron a lo largo de su vida y el relato de los acontecimientos de “aquellos” dramáticos días. Todos estos elementos nos revelan el terrible rostro de la muerte, ese que Federico intuyó y que no pudo contemplar hasta la tragedia de su sacrificio.

 

La muerte fue el latir diario de Federico, el pulso de sus venas, el fatal presagio de su pluma y de la música interior que le acompañaba. No una muerte natural, sino la muerte violenta impuesta a todos los personajes de su obra teatral. El poeta pintó a sus personajes tal y como él presentía su último momento vivencial. Por eso, su muerte violenta es un acto final de entrega a los personajes que él mismo creó; la moneda injusta con que pagó las palabras donde él descubría su aciago presagio.

 

Vida, obra y muerte forma una triple dimensión cuya unidad es la alegría de vivir y el fatal presentimiento.    

 

LUNA NEGRA es un espectáculo elaborado con elementos heterogéneos. Para su realización se han utilizado distintas técnicas: transparencias, proyecciones, teatro de marionetas, teatro documento, canción, recitativos, etc. Todo ello con la finalidad de ahondar en las emociones del espectador y propiciar una posterior reflexión sobre la terrible tragedia que conmocionó a un pueblo y ocasionó el sacrificio de tantas víctimas inocentes, como el propio poeta.


 LA MUERTE

 

Quiero dormir un rato,

un rato, un minuto, un siglo;

pero que todos sepan que no he muerto,

que hay un establo de oro en mis labios,

que soy el pequeño amigo del viejo Oeste,

que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

 

Federico García Lorca

 

Yo le tengo pánico a la muerte... Por el espanto que me infunde la idea de que pueda “sentir” que “me voy”, que me voy a despedir de mí mismo.

 

F. García Lorca

 

Un muerto en España está mas vivo como muerto que en ningún otro sitio del mundo. Hiere su perfil como el filo de una navaja barbera.

 

F. García Lorca

 

Por un camino va

la muerte...

Canta y canta una canción

en su vihuela blanca

y canta y canta y canta.

 

F. García Lorca

 

Como buen andaluz, García Lorca era premonitor y creía en adivinaciones. Su obra está tan cargada de muerte alevosa, de martirios de santos, de niños, de alusiones a difuntos y de crímenes que gritan dentro de ella, en prosa o en verso. Una voz profética.

 

José Antonio Rial

 

Lorca tenía personalidad para dar y vender. La suficiente para ser fusilado antes que cualquier otro, por no importa qué español.

 

Salvador Dalí

 

¿Cómo definir a Federico? No fue uno, fueron cien, casi tantos como versos. Detrás de cada palabra hay un Federico nuevo y distinto, hay un hombre y por lo tanto un misterio, y como tal no es desvelable en categorías humanas, si bien hay palabras que intentan definirle: amor y por lo tanto dolor, alegría y música errante y sonrisa final poco antes de la muerte. Vida y muerte se unieron en él como presentimiento: vivir y morir son en Lorca dos caminos que se entrecruzan y hasta casi se enlazan.

La mala hora de Federico era la hora del poeta, hora de soledad, pero de soledad generosa, porque es cuando el poeta siente que es la expresión de todos los hombres.

 

Vicente Aleixandre

 

EL TEATRO Y LA POESÍA

La poesía es algo que anda por las calles, que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas. El teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y, al mismo tiempo, que se les vean los huesos, la sangre.

 

F. García Lorca